Mónaco (AP).- El papa León XIV pidió el sábado a los residentes del cosmopolita principado mediterráneo de Mónaco que utilicen su riqueza, influencia y fe católica para el bien, especialmente para defender la doctrina católica sobre la protección de la santidad de la vida.
León XIV realizó un viaje de un día al lujoso enclave, en la primera visita de un pontífice desde la de Pablo III en 1538. Al son de un cañonazo, el príncipe Alberto y la princesa Charlene recibieron al papa en el helipuerto de Mónaco, en las inmediaciones del puerto deportivo que alberga los megayates de los ricos y famosos.
En palacio, los miembros de la familia real esperaron al papa en el patio, con las mujeres con ropa de color negro y con mantillas de encaje. Charlene vistió de blanco, un privilegio protocolario del Vaticano a las soberanas reales católicas en audiencias con el pontífice, conocido en términos diplomáticos como “le privilège du blanc”.
En su saludo inicial desde el balcón del palacio, León XIV instó a Mónaco a usar su riqueza, influencia y “don de la pequeñez” para el bien.
Era importante, afirmó, “especialmente en un momento histórico en el que la exhibición de poder y la lógica de la opresión están dañando al mundo y poniendo en peligro la paz”.


