El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, afirmó que el programa nuclear de Irán sufrió “enormes daños” tras ataques a sus instalaciones, aunque advirtió que “persisten elementos que no fueron destruidos”, en medio de las tensiones en Medio Oriente.
Durante una entrevista, Grossi indicó que los bombardeos impactaron complejos clave como Isfahán, Natanz y Fordow, pero aclaró que la infraestructura no fue eliminada en su totalidad y que el país mantiene conocimiento y capacidades nucleares.
Además, alertó que las reservas de uranio enriquecido podrían alcanzar para fabricar más de diez armas nucleares.
El funcionario insistió en la necesidad de un acuerdo internacional que permita retomar las inspecciones y controlar el material nuclear, al considerar que una solución negociada ofrece mayores garantías que la vía militar.
En paralelo, Estados Unidos ha planteado condiciones como el cese total del enriquecimiento de uranio, mientras Irán defiende su derecho a mantener estas actividades bajo supervisión.
Grossi señaló que el futuro del programa dependerá de lograr un acuerdo verificable que contribuya a la desescalada del conflicto.


