Por: Lety Bonnin – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha discutido en privado la posibilidad de destituir a la fiscal general Pam Bondi, en medio de crecientes tensiones por su desempeño al frente del Departamento de Justicia, especialmente por el manejo de los archivos relacionados con Jeffrey Epstein. Según fuentes cercanas, el mandatario considera que este tema se ha convertido en un costo político entre sus propios seguidores.
Aunque no hay una decisión final, Trump ha mencionado como posible reemplazo a Lee Zeldin, actual administrador de la Agencia de Protección Ambiental y uno de sus aliados más leales. Sin embargo, públicamente el presidente ha enviado señales mixtas, afirmando que Bondi “está haciendo un buen trabajo”, mientras en privado cuestiona su capacidad de comunicación y la falta de agresividad del Departamento de Justicia frente a sus adversarios políticos.
La presión sobre Bondi también aumenta en el Congreso, donde el Comité de Supervisión de la Cámara votó para citarla a declarar sobre la investigación del caso Epstein, con una comparecencia prevista para el 14 de abril. A pesar de sus intentos por evitar ese proceso, el escenario complica aún más su posición dentro de la administración, en un momento en que Trump parece más dispuesto a hacer cambios en su gabinete.


