El juicio contra el exministro socialista español José Luis Ábalos, el primer gran caso de corrupción en el gobierno de izquierdas en llegar a los tribunales, se abrió este martes en Madrid y tendrá entre los primeros testimonios a una expareja de este antiguo hombre de confianza de Pedro Sánchez.
La vista contra el antiguo hombre de confianza de Sánchez por un caso de corrupción en la compra de mascarillas durante la pandemia arrancó a las 10H15 (08H15 GMT) en el Tribunal Supremo de Madrid y se alargará hasta final de mes.
El juicio, que empezó con la lectura del testimonio de la presidenta del Congreso, la socialista Francina Armengol, y del ministro Ángel Víctor Torres, llega ocho años después de que los socialistas llegaran al poder gracias a una moción de censura contra el gobierno conservador de Mariano Rajoy por los casos de corrupción que le salpicaban.
Ábalos, que se declara inocente y apareció con semblante sereno en la vista, ocupó la cartera de Transportes entre 2018 y 2021 y afronta acusaciones de corrupción, malversación, tráfico de influencias y pertenencia a organización criminal.
La Fiscalía pide para él hasta 24 años de prisión.
Junto a Ábalos, son juzgados su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama.
Uno de los primeros testigos en subir al estrado es Jéssica Rodríguez, expareja de Ábalos, a la que presuntamente le dieron empleos en sociedades públicas para cobrar sin trabajar.
El caso lleva meses alimentando las críticas de la oposición, que ha aprovechado cada avance judicial para exigir la dimisión de Sánchez, varios de cuyos colaboradores más cercanos también están investigados.
«Recordemos» que Sánchez «llegó a decir que Ábalos era un desconocido en lo personal (…). Era su amigo y muy posiblemente su encubridor», dijo el lunes el portavoz del PP, Juan Bravo, sobre la relación entre Pedro Sánchez y Abalos.
El juicio llega con las elecciones del 17 de mayo en Andalucía en el horizonte, en las que, según los sondeos, los socialistas podrían acumular otra derrota en comicios regionales tras las sufridas en Extremadura, Aragón y Castilla y León.
R.B


