Hamidreza Afarideh, director de la escuela de música Huniak Music Academy, visitó los restos de la institución tras ser destruida por un bombardeo con drones estadounidenses el pasado 23 de marzo.
La academia, que ofrecía formación musical a unos 250 alumnos, quedó completamente devastada, con la pérdida total de sus equipos e instalaciones. En medio de la destrucción, Afarideh interpretó una última canción como despedida simbólica del centro educativo.
“Su último sonido debería ser el sonido de la música, no bombas y misiles”, expresó.
El ataque forma parte del contexto de tensiones en la región, dejando no solo daños materiales, sino también afectando espacios culturales y educativos.
R.B


