Estados Unidos ha convocado una cumbre global sobre minerales críticos, en un esfuerzo por evitar que China monopolice recursos esenciales para la economía mundial y la seguridad nacional.
La cita, que se celebrará hoy en Washington, busca consolidar un acuerdo multilateral con países aliados que permitirá a EE.UU. fortalecer su cadena de suministro de minerales estratégicos y tierras raras, vitales para la defensa y el comercio global.
La iniciativa es una continuación de las políticas lanzadas por Donald Trump, quien, a través de una serie de órdenes ejecutivas y documentos oficiales, delineó una estrategia para contrarrestar la creciente influencia de Beijing en estos recursos.
La cumbre de minerales críticos fue convocada por Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., y cuenta con la presencia de altos funcionarios como JD Vance, vicepresidente de EE.UU., y Scott Bessent, secretario del Tesoro, quienes estarán a cargo de la apertura y clausura del evento.
La relevancia de la cumbre es clara, pues representa una oportunidad para consolidar la estrategia de seguridad nacional de EE.UU., que se ha visto intensificada por las preocupaciones sobre el control de los minerales esenciales, una industria dominada por China. A través de esta cumbre, EE.UU. pretende restringir la actuación de actores extraterritoriales en América Latina y promover la cooperación con aliados clave para asegurar el suministro de estos minerales.
La estrategia de seguridad nacional de EE.UU., anunciada en 2025, subraya la importancia de estos recursos y propugna un marco de defensa contra China en la región. Para ello, el Departamento de Comercio de EE.UU. presentó un informe detallado en 2019 que define un enfoque estratégico para garantizar un suministro seguro y fiable de minerales críticos, que se han convertido en un pilar esencial para la industria militar y tecnológica.
A lo largo de los últimos años, el Servicio Geológico de EE.UU. ha elaborado una lista de minerales críticos que incluye 60 elementos, destacando a América Latina como una región clave en las decisiones geopolíticas de la Casa Blanca. Esta lista subraya la dependencia de EE.UU. de la importación de minerales raros, muchos de los cuales son controlados por China.
En este contexto, Trump firmó en 2026 una nueva orden ejecutiva titulada “Ajuste de las importaciones de minerales críticos procesados”, con el objetivo de fortalecer la seguridad minera de EE.UU. y reducir su vulnerabilidad frente a los monopolios internacionales, especialmente el de China. Esta medida busca asegurar la cooperación internacional para garantizar un suministro diversificado y estable.
Además, en un movimiento decisivo, la Casa Blanca anunció la creación de una reserva estratégica de minerales críticos, denominada Project Vault, con una financiación combinada de 1.700 millones de dólares en fondos privados y un préstamo de 10.000 millones de dólares del Banco de Exportación e Importación de EE.UU. (EXIM Bank). Esta reserva tiene como objetivo mitigar las escaseces y garantizar que la industria estadounidense no se vea afectada por las fluctuaciones en el mercado global.
Durante la cumbre de Washington, se debatirá una hoja de ruta que sienta las bases para una alianza global entre EE.UU. y sus socios para contrarrestar la hegemonía de China en el mercado de los minerales críticos. Al término de la reunión, se prevé la firma de un acuerdo marco con países como Argentina, Bolivia, India, Paraguay e Italia, con el fin de crear un bloque internacional que asegure el acceso equitativo a estos recursos estratégicos.
Los minerales críticos son esenciales para la producción de tecnología avanzada, como aviones, submarinos, helicópteros, automóviles, chips, semiconductores, armas, satélites, misiles, entre otros productos que conforman el núcleo de las economías globales. Por lo tanto, su control es clave no solo para la seguridad nacional de EE.UU., sino también para la estabilidad y el crecimiento de la economía mundial.


