La deserción escolar preuniversitaria se redujo de 4.5 % a 3.5 % en el año escolar 2024-25, respecto al año anterior. En cifras concretas, eso significa que solo 91,451 estudiantes abandonaron la escuela, mucho menos que los 117,828 que lo hicieron en 2023-24. En efecto, la diferencia fue de 26,377 alumnos.
Así lo establece el estudio «Deserción escolar en contextos vulnerables: Factores asociados y estrategias utilizadas por los docentes«, presentado por el Instituto Dominicana de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (Ideice).
Según ese estudio, las 91,451 deserciones se produjeron de una matrícula escolar de 2,617,000 estudiantes, para un 4.5 %. El año anterior, cuando desertaron 117,828, la matrícula era de 2,612,882.
El director ejecutivo del Ideice, Jesús Andújar Avilés, dijo que «la deserción escolar no constituye un hecho aislado ni una decisión individual espontánea, sino el resultado de la interacción de factores personales, familiares, escolares, sociales, comunitarios y económicos».
Destacó que el rol del Ideice no se limita a generar evidencia científica rigurosa y confiable, sino también a ponerla al servicio de la toma de decisiones, el diseño de políticas públicas y el fortalecimiento de las prácticas pedagógicas del sistema preuniversitario.

Estudio
De acuerdo con los hallazgos, estudiantes y docentes coinciden en que el abandono escolar está influenciado por múltiples causas; sin embargo, existen diferencias significativas en sus percepciones. Mientras los docentes atribuyen mayor peso a factores familiares como la disfunción del hogar, la falta de apoyo parental, el embarazo en adolescentes, las uniones tempranas, la inserción laboral precoz y las limitaciones socioeconómicas, los estudiantes señalan principalmente factores escolares, entre ellos el clima institucional, las metodologías de enseñanza y la relación docente-estudiante.
El estudio analiza de manera integral los factores asociados a la deserción y las estrategias implementadas por el personal docente durante el año lectivo 2023-2024. Fue socializado ante autoridades del Ministerio de Educación (Minerd) y actores clave del sistema educativo, en el marco de la primera mesa de diálogo organizada por el Ideice este año, con el propósito de generar un documento técnico-académico que oriente futuras investigaciones y decisiones de política educativa.

En el acto estuvo presente la maestra Siullin Clara Joa León, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (Inafocam).
Presentación de resultados
Tras la explicación metodológica ofrecida por la doctora Lucía Castro Araújo, encargada de Divulgación Científica; la investigadora del Ideice, Grisalidis Hidalgo, presentó el alcance y los principales hallazgos del estudio.
La investigación adoptó un enfoque mixto (cuantitativo-cualitativo) e incluyó una muestra de 1,388 docentes y 5,170 estudiantes activos de primero a sexto de secundaria. El trabajo se desarrolló en 269 centros educativos públicos de los niveles inicial, primario y secundario, distribuidos en las 18 regionales educativas del país.
Entre los factores individuales asociados a la deserción, el estudio identifica la salud mental, las conductas de riesgo y la ausencia de proyectos de vida. Asimismo, señala la incidencia de elementos sociales y comunitarios como la violencia, la migración y la influencia del entorno social y digital.
Hidalgo enfatizó que la multiplicidad de factores exige respuestas integrales y articuladas entre escuela, familia y comunidad. Asimismo, sostuvo que la investigación y la evaluación deben generar insumos que permitan transformar tanto las condiciones que propician la deserción como el rol de la escuela como espacio de acompañamiento y protección de las trayectorias educativas.
En el apartado de recomendaciones, el estudio propone implementar prácticas pedagógicas inclusivas, fortalecer el compromiso docente, consolidar redes interinstitucionales de apoyo y robustecer los sistemas nacionales de alerta temprana. También sugiere ampliar el acompañamiento psicosocial en los centros educativos, diseñar políticas que integren familia, escuela y comunidad, y priorizar intervenciones en la adolescencia, en contextos rurales y urbano-marginales, así como en estudiantes en situación de vulnerabilidad socioeconómica.
El espacio de diálogo continuó bajo la moderación de la investigadora Betty Reyes, con las intervenciones de Danilsa Pujols, subdirectora de Educación Secundaria; Wiselis Sena, encargada del Nivel Primario del Subsistema de Educación de Personas Jóvenes y Adultas; Junior García, director del Segundo Ciclo de Educación Primaria del Minerd; Silvana Gálvez, vicerrectora Académica del Instituto Técnico Superior Comunitario (ITSC), y la autora principal del estudio, Grisalidis Hidalgo, del Ideice.
Asimismo, se desarrollaron mesas de trabajo coordinadas por Carolina Burgos, directora de la UASD-Puerto Plata; Glenny Bórquez, vicerrectora ejecutiva del Recinto Félix Evaristo Mejía del Isfodosu; y Luis Camilo Matos, asesor del Ideice, integradas por directores, técnicos regionales y distritales, así como autoridades universitarias, estudiantes y representantes de la sociedad civil.
Como resultado del intercambio, los participantes coincidieron en la necesidad de consolidar una agenda común orientada a la prevención y reducción sostenible de la deserción escolar. Entre los principales acuerdos se destacó el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, la ampliación del acompañamiento psicosocial en los centros educativos y la articulación efectiva entre escuela, familia y comunidad.
Asimismo, se asumió el compromiso de promover prácticas pedagógicas más inclusivas y contextualizadas, impulsar procesos formativos dirigidos al personal docente y continuar generando evidencia científica que sustente la toma de decisiones.
Las instituciones representadas reafirmaron su disposición de trabajar de manera coordinada para garantizar la permanencia y el éxito de los estudiantes en el sistema educativo preuniversitario, reconociendo que la reducción del abandono escolar requiere corresponsabilidad, seguimiento continuo y voluntad institucional sostenida.


